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Publicado originalmente en Fanzine Nuestra Enfermería, enero 2020

#enfermeras2020

Nos da la sensación de que el tiempo pasa muy rápido; siempre liados con nuestros turnos, obligaciones familiares, asuntos personales varios…Y la redacción bimensual de nuestro escrito en el #Fanzine, que nos mantiene con la antena puesta y rumiando hasta que lanzamos nuestra propuesta. Nos gusta creer que tratamos los temas de forma abierta, para recibir comentarios e idealmente establecer un debate acerca de ellos. 

En esta ocasión y aprovechando la cercanía del fin de año, y de década, nos mueve ese espíritu colaborativo al meternos a fondo en uno de los must más habituales de estas fechas: la confección de listas, rankings y demás top. No pensamos resistir la tentación de confeccionar nuestro propio listado y por eso caemos en ella.

 

  • Enfermeras 2020

 

La primera propuesta estaba cantada, en efecto, el año 2020 ha sido proclamado por la Organización Mundial de la Salud como el “Año de las enfermeras y matronas”, coincidiendo con el bicentenario del nacimiento de la considerada fundadora de la enfermería moderna, Florence Nightingale. Para articular la conmemoración, se ha constituido una iniciativa a nivel mundial #NursingNow, con numerosos grupos locales en los diferentes países. Las expectativas acerca del alcance de la campaña son altas y no exentas de controversia. Será la ocasión de ver si somos capaces de ofrecer una imagen profesional común a nivel internacional. Teniendo en cuenta el contexto de desarrollo de la asistencia sanitaria y acceso a la misma que persigue la proclamación de la OMS.

  • Transparencia colegial

En segundo lugar destacamos la transparencia colegial, ya que como colectivo no podemos permitirnos instituciones que nos representen sin atender a los criterios exigibles a cualquier organismo democrático en el siglo XXI. Mientras haya una mayoría de colegios que no convoquen elecciones de forma que la mayor parte de sus colegiados puedan acudir, o no, a votar a diferentes candidaturas, no podremos desarrollar en condiciones nuestra profesionalidad. 

  • Precariedad laboral

La tercera propuesta no se podía hacer esperar, en esta lista de algo más que deseos. En efecto, las condiciones laborales de muchas profesionales son precarias, lo que supone  inseguridad como estado profesional, que no puede garantizar la calidad de su desempeño. Y eso no lo decimos aquí, es público y notorio. Además es una situación injusta, que atenta contra los derechos de los trabajadores, produciendo un desequilibrio entre plantillas difícil de asimilar. La solución no es fácil, pues debe aunar el esfuerzo de muchos, pero está claro que sin el compromiso individual no puede prosperar. 

  • Gestión humana

Las enfermeras somos humanas, personas que cuidan de personas y necesitamos que nuestros gestores se esfuercen en mantener y cuidar nuestro sistema sanitario público. A lo largo de nuestra vida laboral son muchas las horas invertidas en nuestro trabajo, muchas las historias de vida que pasan por nuestro camino y nos muestran las deficiencias subsanables del sistema que con un poco de esfuerzo y alfabetización podríamos mejorar tanto en la población como en los equipos. Pedimos al 2020 fuerza para continuar en el empeño de la mejora continua por y para nuestros pacientes, olvidando egos y ombligos con un sustento de apoyo firme articulado por la escucha activa y la inmersión real en la trinchera, porque para gestionar para todos se debe pisar tierra y realidad.

  • Entre Pinto y Valdemoro

La profesión enfermera ha evolucionado mucho en los últimos años, tanto que nos parece absurdo continuar siendo “chicas para todo”. Por este motivo, aunque nuestra polivalencia tal vez sea una de nuestras fortalezas, le pedimos a 2020 un cambio real en la profesión que permita desarrollar nuestro trabajo de manera segura, especializada y dirigida a ofrecer cuidados excelentes. 

  • I+D+i Enfermero

Son muchas las enfermeras que quieren investigar, porque sabemos que la evidencia científica es el camino que muestra la buena dirección para obtener los mejores resultados y así aplicarlos a los cuidados de nuestros pacientes. Las barreras que encontramos son muchas, por eso le pedimos a 2020 que facilite el acceso a las enfermeras que quieren mejorar los cuidados basándose en la evidencia y para ello proponemos una apertura de puertas y ventanas en centros de trabajo, universidades, institutos de investigación y sociedades científicas que permitan flujos de información veraz, generando grupos de trabajo que exploten sus altas capacidades de manera transparente para impulsar e implementar un cambio necesario.

  • Sororidad enfermera

Sólo entre iguales tiene sentido avanzar. Algo tan elemental, en nuestra profesión supone todo un punto de rotura, puesto que existen diferencias bien palpables entre profesionales, probablemente heredadas de una determinada cultura corporativa o tradición basada en la jerarquía, así como las diferencias respecto a la filiación con la empresa. En todo caso, la violencia horizontal debe de ser erradicada de una vez por todas, porque supone un lastre, por injusta y por rancia. Apoyémonos las unas a las otras por fin.

  • Espíritu enfermero

Vocación de cuidar, querer ser enfermera, ese sentimiento profundo que para algunos nace de muy adentro convirtiéndose en una manera de vivir, de escuchar, la intención de cuidar. El espíritu enfermero se conforma por “el ser” y “el estar”, que se desarrolla con la acción que va acumulando en la mochila experiencias, acompañado siempre por la mirada enfermera que desde la utopía, ansía lograr el equilibrio complejo de la justicia social, deseando un reparto equitativo y justo para lograr un mundo más sano. En 2020 queremos contagiar el espíritu enfermero de cuidar de manera íntegra y global atendiendo al medio y al entorno, enfocados en la mejora con las familias y pacientes siguiendo nuestro plan (que abarca desde el nacimiento hasta la muerte), con el convencimiento de que otra forma más interconectada, eficiente y eficaz es posible con una correcta alfabetización en salud. Por eso nuestra propuesta es seguir cultivando y ampliando las redes de personas, de conocimiento y de profesionales que ya están vivas y no paran de crecer.

  • Política a todos los niveles 

Queremos que las enfermeras estén en todas las mesas donde se tomen decisiones sobre salud y sanidad, porque sabemos lo que afecta a nuestra población. Nosotras les acompañamos, cuidamos y curamos en todo el ciclo vital. Por este motivo en 2020 trabajemos para articular los cuidados con una gestión integral dentro del continuo asistencial. Demos ese paso y alcemos la voz cada vez que nos corresponda, o vayamos a sentarnos con nuestra propia silla allá donde haga falta. Esta propuesta está relacionada con toda la política, todas las políticas y la gestión de todos los equipos, unidades, establecimientos y servicios de salud desde el liderazgo formal e informal con la responsabilidad individual profesional de las enfermeras que ya tienen claro que no desean dar ni un paso atrás. 

  • Cuidado global

Lograr la continuidad en los cuidados sigue siendo para las enfermeras una dura tarea, por la rigidez institucional que muchas veces no permite implantar caminos ligeros de conexión que faciliten el trabajo diario, aunque se crean nuevos roles, no logramos integrar el trabajo multidisciplinar en los diferentes niveles asistenciales con el único objetivo: “cuidar a nuestros pacientes de manera integral”; cuidar globalmente al paciente, al entorno y protegiendo el medio, porque entendemos que es responsabilidad de todos cuidar el planeta. Creemos que debemos  apoyar cualquier causa que defienda la protección de nuestro entorno físico y químico, la seguridad de nuestros ambientes psicosociales y el bienestar o la salud de nuestras relaciones personales y redes sociofamiliares.

  • Enfermeras actuales 

Lo que nos define como profesión es la visión que tenemos de nuestro pasado y lo que hacemos en el presente mirando hacia el futuro. Las enfermeras de ahora son las que cada día están elaborando nuestra historia y sobre las que hablaremos en el futuro. Deberíamos tener en cuenta hacia dónde vamos o hacia dónde queremos que vayan los cuidados, porque eso nos dará un sentido de responsabilidad individual, de pertenencia colectiva y de pertinencia para el trabajo que hacemos cada día. Una perspectiva coherente nos enraizará bien en el aquí y ahora cotidiano, para disfrutar de nuestro momento y lugar mientras mantenemos una conciencia global de lo que somos y hacia dónde avanzamos. 

  • Defensa sindical

Enfermeras de profesión necesitamos un sindicato que represente y reconozca el trabajo realizado. Por eso le pedimos a 2020 que nos traiga un sindicato que vea y entienda nuestro trabajo desde la trinchera, que defienda nuestros intereses, que nos proteja en nuestro puesto de trabajo y obligue al cumplimiento de la ley de prevención de riesgos laborales, que se ocupen de que no estemos expuestos a citotóxicos sin epis, que tengamos medios para uso y desecho no solo la trazabilidad en lo referente a medicamentos peligrosos, que nos protejan en el embarazo, en la lactancia, que valoren nuestra profesión, nuestras funciones y nuestro trabajo, que tengan capacidad de sonrojo ante los que ni ven, ni oyen ni entienden, porque para saber se tiene que estar y para que nos valoren, nosotras mismas debemos mostrarnos. Con transparencia, con las enfermeras y por las enfermeras que cuidan y necesitan ser cuidadas, nos queda mucho por hacer.

  • Id_enfermera

A lo largo de nuestra historia como profesión, -que por cierto debemos conocer para aprender de nuestros aciertos y errores- a nivel de país, hemos tenido la oportunidad de definirnos a pesar, o a causa de nuestra evolución, principalmente motivada por los cambios en los planes de estudio y el paso fundamental de oficio a profesión. A estas alturas algunos nos seguimos preguntando si ya somos por completo lo que queremos ser, o todavía andamos diletantes entre lo que se espera de nosotros y lo que nos dejan ser. Creemos que como colectivo profesional, nos compete en exclusiva formalizar una hoja de ruta consensuada entre todos los integrantes interesados que nos lleve a alcanzar una identidad enfermera. Para lograrlo, apostamos por el debate y la reflexión previo para posteriormente unificar criterios. Pretendemos que los representantes en los distintos estamentos defiendan y reivindiquen lo que las enfermeras decidan, y sólo eso.

  • Contracultura Enfermera 

 El aspecto sociocultural del cuidado con diferentes enfoques, a veces anclados en el “siempre se ha hecho así”, despertó las inquietudes enfermeras en búsqueda de la mejor evidencia y género una contracultura enfermera que reivindica la necesidad de cambios reales, palpables y estratégicos, enfermeras que crean redes a través de inicios apasionados, que prenden mecha generando preguntas, compartiendo conocimientos y experiencias de vida enfermera, como sucede en el fanzine @NEnfermera, donde surge la magia de la ilusión y el empuje, que genera trabajos colaborativos en busca de mejoras y en la libertad y el respeto se habla alto y claro para visibilizar el mundo enfermero desde la realidad y el compromiso.

  • Agitar las redes

Nuestra dimensión social está formada por las conexiones y redes de relaciones que ocurren en distintas dimensiones de nuestra existencia Esas que las enfermeras tejemos entre nosotras y con otros profesionales sanitarios, pero también con otros sectores y otras personas que comparten inquietudes, sufrimiento, experiencias y conocimiento sobre sus propios procesos de salud o enfermedad. Agitando las redes formales e informales pretendemos catalizar aquellas conexiones que fomenten la cultura salubrista y el conocimiento enfermero como pilares para el bien común. 

  • Mirada enfermera

La mirada enfermera como paradigma de salud. Porque es mirada de artista, científica, humanista, filósofa, aventurera, provocadora… desde el prisma sesgado del profesional de enfermería que condiciona el cristal de nuestras gafas y es gracias a ello por lo que somos capaces de innovar con ideas facilitadoras para los cuidados, que ansiamos integrar en el continuo asistencial aplicándolo a la vida cotidiana para evitar reingresos, reagudizaciones y ayudar a las familias en el mantenimiento del equilibrio con fragilidad. Pretendemos que en 2020 esa mirada liderada por enfermeras tome protagonismo para articular cambios necesarios y urgentes en el sistema.

  • Liderazgo enfermero 

 En busca del faro que nos oriente y guíe en la compleja misión de conseguir un liderazgo profesional, con formación especializada que no dependa de puestos a dedo, transparente e integrado, que escuche a las enfermeras y las permita trabajar, que despeje los muchos frentes abiertos que sólo aportan ruido y caos, para centrarse en la organización, el orden, las personas y los objetivos apoyados en la evidencia científica, que conduzcan a mejorar para dar unos cuidados de calidad. Sin egos y enfocados en el objetivo de mejora. Que cada pieza desarrolle su trabajo permitiendo montar el puzzle, que sea palanca de cambio para dentro de los equipos con líderes formales e informales, crear redes de trabajo y excelencia para los trabajadores, para los pacientes y familiares logrando así un entorno seguro de trabajo reforzado por la actualización constante y un protagonismo real de pacientes y familiares gracias a la educación para la salud.

  • Orgullo de cuidar 

Son muchas las enfermeras que decidieron por vocación estudiar enfermería, otras se embarcaron en la carrera por otras motivaciones, pero lo que casi todas acaban afirmando es que cuidar a los demás es maravilloso porque siempre recibes más de lo que das. Entender y respetar el orgullo de cuidar no va de propuestas, va de escucha, de empatía de mucha carga emocional que en ocasiones se omite generando grandes vacíos y silencios interprofesionales que desgastan equipos. Son tantos los momentos que nuestra profesión nos regala en abrazos, caricias y agradecimientos que no es fácil describirlo. Nuestra profesión es dura, por la carga emocional, duele por los desenlaces trágicos y desde luego no está pagada con dinero, pero para las enfermeras es un orgullo cuidar y deseamos que en este 2020 se reconozca de verdad la labor histórica y actual de las  enfermeras que han ocupado un espacio junto a los enfermos, necesitados y vulnerables siempre.

  • Manos y cabeza

Las enfermeras somos casi la mitad del personal sanitario de todo el mundo. Solemos hablar de nuestro trabajo como mano de obra y ya va siendo hora de asumir que también somos cabeza de la obra. Nuestro protagonismo no necesita reconocimiento externo, sino autoreconocimiento y liderazgo desde las propias enfermeras. Solamente así será posible mejorar nuestro compromiso de participación asistencial, gestora, académica, investigadora, social y cultural, así como nuestra gran responsabilidad colectiva.

  • Autocuidado transformador

La relevancia internacional de los problemas de salud es, precisamente, planetaria. Y nuestros cuidados enfermeros, como decimos, están en constante interacción con el mundo que nos rodea. Por eso, considerando que somos una red de sistemas abiertos interconectados, el autocuidado adquiere la importancia de una herramienta transformadora que trasciende la propia salud. Al expandir nuestra propia conciencia como enfermeras individuales locales y como colectivo profesional general, estaremos contribuyendo de manera directa a nuestro objetivo de servir y promocionar la salud global.

Escrito entre @IsabelPrez10, @antonReina y @susanllero 

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