Publicado originalmente en #FanzinEnfermería, junio 2019

Cada viernes desde hace unos meses, Greta, – @GretaThunberg – al principio sola y ahora acompañada por miles de jóvenes estudiantes como ella, no va a clase y se manifiesta a cambio en cualquier lugar del mundo, tras la pancarta con los lemas #FridaysForFuture o #ClimateStrike entre otros, que se han hecho virales en RR.SS.; en una suerte de binomio activista cibernético y presencial bastante potente. 

Hasta llegar aquí, ha habido, (hay) grandes defensores del medio ambiente, responsables de haber creado conciencia sobre la necesidad de protegerlo. Como la germana ecofeminista Petra Kelly, quien fundó el primer partido verde del mundo. Treinta años después, los verdes han conseguido sus mejores resultados en una elecciones europeas, obteniendo el 4º lugar en cuanto a escaños en Estrasburgo.  O en España el añorado Félix Rodríguez de la Fuente, gran comunicador, artífice del cambio de mentalidad de varias generaciones de ciudadanos hacia el entorno y sus moradores. Y miles de anónimos y valientes defensores.

El logro de la menuda estudiante sueca, que ha sido invitada como voz autorizada a eventos muy diversos en instituciones y organismos internacionales, -como en el Parlamento Europeo hace poco, u ocupando portadas en publicaciones internacionales como Time-, ha sido contar al mundo, apelando al futuro que les espera a las generaciones venideras, la importancia de tomar medidas ahora, sin demora, para contrarrestar los efectos del cambio climático y tratar de ponerles freno. En juego el futuro del planeta y en consecuencia la supervivencia de la especie.

Vivimos en la era de los datos. En el caso que nos ocupa, hace años que se recogen datos que invariablemente dibujan una realidad ya insoslayable. Cabría preguntarse, nosotras lo hacemos, por qué no se han tenido en cuenta de una forma inequívoca, tanto como su naturaleza. De hecho, tras haber sido sistemáticamente ignorados, habría que hablar en rigor, según los científicos, de emergencia climática, catástrofe o colapso. 

La comunidad científica trabaja intensamente en la generación de nuevos conocimientos y en la lucha contra la desinformación sobre los efectos del cambio climático en la salud, sobre los factores que aumentan la vulnerabilidad y sobre la efectividad de las estrategias de adaptación y mitigación.

El panorama al que asistimos en nuestra casa, la única que ha conocido la humanidad, que le ha permitido progresar de una forma tan espectacular, nuestro hogar y de nuestros ancestros, el planeta azul, lo que presenciamos en tiempo real, es la degradación del medio ambiente, de la flora y de la fauna, que ven reducida su diversidad de forma galopante. 

Los principales diarios del mundo abren edición tratando abiertamente de emergencia climática. La situación de nuestro hábitat es tan evidente y a la vez se hace tan poco por remediarlo, que el fenómeno de activismo sin precedentes que estamos viviendo es un fiel reflejo de su magnitud. Por primera vez quizás en la historia muchos grupos distintos convergen hacia un único movimiento global de llamada a la acción a los gobiernos.

Como enfermeras, leemos con preocupación lo expuesto. También observamos nuestro entorno, vemos como se ha deteriorado en algunos casos, incluyendo el clima, caótico. Nos preguntamos acerca de los efectos negativos sobre la salud de las personas, en un temido paralelismo con los animales y las plantas. Tenemos que ser conscientes de que las condiciones actuales y sobre todo futuras, van a requerir de una adaptación generalizada, también en salud. Algunas de las amenazas son las altas temperaturas, la contaminación en todas sus formas, especialmente aérea, pero también las enfermedades endémicas de zonas remotas que por efecto del cambio climático aparecen en cualquier lugar, entre otras. 

Necesitamos una evaluación objetiva y transparente de la base de evidencia. Las medidas de política requeridas traerán beneficios a la salud ahora y para las generaciones futuras, independientemente de la medida de la contribución del cambio climático en la combinación de factores de riesgo. Los efectos del cambio climático tienen consecuencias tangibles para Europa, y la UE tiene roles y responsabilidades que pueden ayudar a resolver problemas en el resto del mundo.

No podemos seguir ignorando lo que tenemos encima, sería una irresponsabilidad, urge voluntad política, las soluciones están al alcance de nuestras manos. Y también nuestra respuesta debe ir en la dirección de otros grupos y colectivos, pasando a la acción. Creemos que como enfermeras podemos hacer las cosas de otra manera, también en lo que respecta al cuidado en su dimensión ampliada. Buscamos comprometernos con pequeños gestos de entrada para poder seguir avanzando posteriormente. 

Al igual que los estudiantes, las madres, los científicos…queremos significarnos como colectivo en permanente contacto con personas y sus hábitos, seamos #enfermerasxelclima.

@IsabelPrez10 & @susanllero

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